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Resultados Educativos

Es preocupante constatar que estamos perdiendo el tren educativo del siglo XXI no solo cuando vemos lo que está ocurriendo en las naciones desarrolladas, sino también en el resto de América Latina. Esto exige prestar atención a nuestro sistema escolar, que hoy enfrenta dos problemas: bajo nivel de conocimientos de los alumnos y grandes diferencias entre escuelas privadas y escuelas estatales, vinculadas a las diferencias en los niveles socioeconómicos de las familias. Los recientes operativos Aprender pusieron en evidencia grandes diferencias educativas, que dependen de tres factores: el municipio en el que reside el alumno, el nivel socioeconómico de las familias y el tipo de escuela.

Mientras el nivel de conocimientos de niños y adolescentes dependa del dinero que tengan sus padres, nos alejaremos cada vez más de un país no solo con justicia social, sino también con un crecimiento económico sostenido. Un buen sistema escolar asegura altos niveles de conocimientos a sus alumnos, pero además apunta a eliminar las desigualdades en los niveles de conocimientos de los alumnos que dependen del nivel socioeconómico de sus familias. Alieto Guadagni – La Nación, 18 de septiembre de 2019 –

Los niños pobres de la ciudad, del conurbano bonaerense, del gran Rosario, del gran Mendoza y del resto de las periferias urbanas, no aprenden no solo porque sus padres son pobres, sino porque esa pobreza les ha quitado la dignidad. No tienen dinero para comer las cuatro comidas, sus padres no salen a trabajar como los padres del resto de los niños. Viven en barriadas que muchas veces se inundan porque están en las zonas más bajas de la ciudad, o en antiguas cavas como la Villa Itati en Bernal. Estos niños, arrastran las deficiencias culturales de sus padres, la falta de hábitos de lectura y comprensión de texto, pero además, no comen, viven en basurales y tienen que salir a la calle a buscar la dignidad que vienen perdiendo desde su nacimiento. En la calle, la "dignidad" se las da el paco, consumiendo se envalentonan y salen a recuperarla a la fuerza.

El otro día escuché un caso de una escuela de la Provincia de San Juan que ganó un premio por su proyecto de robótica. Los alumnos, pobres, sin medios de transporte para ir y venir de sus casas a la escuela, duermen de lunes a viernes en la institución. La directora, una gestora de esas que merecerían todas las escuelas, logró recursos para sus proyectos de tecnología, a tal punto lo desarrolló que ganó varios premios. Estos niños seguro no contaban con recursos preexistentes traídos de sus familias o su modo de crianza, pero seguramente esa pobreza con la que debían lidiar los dejaba comer, vestirse y ser igual a sus pares. Estos niños no se sentían indignos, tan solo les faltaban algunos recursos.

Esa es la pobreza de la que yo me acuerdo, de esa se puede salir con educación y trabajo, de la otra pobreza no se sale tan fácil.

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